Entusiasmante y lucida, siempre, Yayo Herrero.

Yayo Herrero
El pasado  10 de mayo tuvimos la suerte de estar presentes en la charla que nos regaló Yayo Herrero en Sevilla, invitada por Lanónima. Decía llegar tras cuatro horas de clases y bastante cansada, pero eso no le impidió mantener su habitual discurso didáctico, entusiasmante y lúcido. Yayo comenzó exponiendo que el actual momento de crisis no se puede analizar, ni abordar, sin tener en cuenta la mirada ecofeminista, como analizan en su reciente libro " La gran encrucijada. Sobre la crisis ecosocial y el cambio climático", coescrito junto con Fernando Prats y Alicia Torrego y editado por Libros en Acción (también se puede descargar en pdf de manera gratuita en este enlace: http://blogs.fuhem.es/forotransiciones/wp-content/uploads/sites/51/2017/05/GranEncrucijada_feb2017_baja.pdf).
Portada del libro La gran encrucijada
Nos encontramos en un proceso de guerra contra la vida, desde el orden político, social y cultural. Ecodependencia e interdependencia son los pilares, las claves, que nos ayudan a hacer una lectura de lo que está sucediendo actualmente. Somos ecodependientes porque existimos gracias a la Naturaleza y a la gran cantidad de procesos que podemos comprender, pero no mecanizar (desde la polinización a la fotosíntesis, por ejemplo) y gracias al uso que de ella hacemos como mina y vertedero.
Y no podemos vivir de espaldas a la Pachamama, la Naturaleza tiene límites; el problema es que la cultura actual rechaza todo tipo de limitación como si fuera sinónimo de falta de libertad, expone Yayo. Por otra parte, como seres encarnados en cuerpos, no podemos desarrollar o mantener nuestra vida sin el cuidado de nuestros cuerpos; no sólo desde un punto de vista esencialista, sino también desde un punto de vista eminintemente material. La interdependecia es esa necesidad básica de los otros seres humanos; porque la vida, dice Herrero, no es una certeza, sino una posibilidad. Estas dos perspectivas están fuera de la economía y la política actual, preocupadas por el dinero, por el crecimiento, el desarrollo, la vida pública...  Pero, ¿desde dónde viene esta situación? En este punto, la activista ecosocial hizo un pequeño repaso a grandes rasgos, desde que Platón establece las diferencias entre el mundo físico y el mundo de las ideas y esto tiene una plasmación en lo político y lo social, hasta nuestro días; pasando por la antigua Grecia, base de nuestra democracia, que se construye de espaldas al trabajo desarrollado por las personas esclavas, que invisibilizan a las mujeres responsables de la reproducción cotidiana de la vida. La construcción de una noción de sujeto que pasa por una triple emancipación: desvinculado de la Naturaleza, autónomo del cuerpo de las demás personas y libre de su propio cuerpo. La cultura judeocristiana continúa con la construcción de esta noción de sujeto patriarcal, con las figuras de Adán y Eva...
El gran exceso de la modernidad, vital en nuestro marco cultural, es acuñar la idea de que comprender la máquina, las cosas muertas, nos va a permitir comprender lo infinitamente complejo de la vida. La economía clásica es heredera de este pensamiento moderno. Aplica la lógica mecánica como si la economía se pudiera comprender con una simple ecuación y con la equiparación de los términos valor y precio. Igualar valor a precio supone invisibilizar todo lo reproductivo. Inicialmente lo productivo era todo aquello que satisfacía las necesidades humanas, al reducir todo al precio, sólo tiene valor lo que genera beneficio económico. Esto nos lleva a considerar productivo actividades como fabricar armamento o situaciones como la guerra, la enfermedad o la contaminación... dado que además, su reparación produce beneficio económico, se liga el concepto de producción a la destrucción de la Naturaleza . Este es el motivo por el que la economía verde no tiene sentido, ya que la cuestión no es, nos decía Yayo, que paguemos el daño producido en la capa de ozono, el problema es que ese dinero no devuelve a la capa de ozono su función, que es lo que realmente nos preocupa y necesitamos. Urge, por tanto, generar nuevos medidores, más allá del dinero. Otra de las grandes reducciones de la economía neoclásica es la de entender que sólo el empleo es trabajo. Sólo es trabajo lo que se hace a cambio de dinero. Esta visión empleocéntrica es clave en la construcción del Estado del Bienestar, hasta el punto de que no adquirimos derechos por el simple hecho de ser personas, sino que lo hacemos en tanto y cuanto somos personas empleadas. Es fundamental, por tanto, recuperar la noción de trabajo como generación de riqueza colectiva; pues hemos dado todo el poder a las personas empleadoras, perdiendo de esta forma la esencia y objetivos de los inicios del sindicalismo. Este modelo de iceberg ha sobrepasado el límite, estamos en una situación de translimitación. Como decía Polanyi, el capitalismo fabrica ficticiamente a las personas y la Naturaleza, pero la producción de la vida no se hace con la lógica del capital.
Yayo Herrero durante la charla
Desde el punto de vista económico, desde los años 70, nos encontramos en una situación de estancamiento secular, la economía global no crece en base a la producción real. El pacto Keynesiano funcionó gracias al uso de la Tierra como mina y vertedero y a la división sexual del trabajo. El neoliberalismo no es más que una expresión del fracaso del capitalismo, que sigue en su huída hacia delante, viviendo en base a la creación de grandes burbujas y fagocitando ingentes cantidades de tiempo social en los hogares; sin olvidar que estos hogares, estas familias, son las grandes corporaciones del patriarcado. ¿Y existen soluciones? Está claro que estas no pasan por soluciones tecnológicas. Las visiones tecnooptimistas obvian la escasez de minerales existentes, el pico del petróleo y las necesidades de los siete mil millones de personas que habitamos el planeta; porque, si las soluciones no son universalizables no serán derechos, sino privilegios. Vivimos en un mundo que ya empieza a desplazar personas en la guerra de los recursos, migraciones por pérdida de hábitat y la respuesta que está dando Europa es totalmente fascista: cerramos las fronteras a las personas, sin embargo, las abrimos cada día para permitir el paso de alimentos, minerales y demás, que entran de esos mismos territorios y también para que salgan los residuos que generamos tras haberlos usado. Las soluciones han de pasar por:
  • El decrecimiento material
  • La relocalizacion de la economía
  • Crear un modelo de producción ligado a la sostenibilidad de la vida.
  • Integrar lo ecosocial y los feminismos a los relatos.
  • Comenzar a hablar de Trabajos Socialmente Garantizados, porque no podemos vivir sin trabajar.
  •  Reformular el concepto de seguridad, que se ha convertido en un blindaje para las élites.
  •  Redefinir el concepto de libertad. Debe de ser un concepto relacional, en base a la idea de igualdad y la lógica de los comunes.
  •  Los derechos no pueden ser solamente expresados en términos individuales, sino relacionales
  •  Aprender de las aportaciones de los feminismos y visibilizarlas
Se disputa la ruptura de una triple hegemonía: política, económica y cutural. Sabiendo que los poderes actuales también tienen el control militar. Tras esta interesante exposición, cerró Yayo con el mito de Prometeo y Epimeteo en palabras de Santiago Alba Rico. Un par de preguntas y la charla distendida en este local de la Calle Tramallol cerraron el lluvioso día, con no pocas ideas sobre las que seguir profundizando y reflexionando.