Políticas ante la crisis ecológica, social y económica

(c) Anna Elias

El documento "pretende contribuir al debate y la reflexión colectiva, con vistas a elaborar estrategias que aprovechen el gran reto y las oportunidades que se nos presentan". Como escenario de fondo, nos encontramos realidades como el cambio climático, el agotamiento de recursos fósiles y materiales o la pérdida de biodiversidad, que nos interpelan a tomar conciencia del momento histórico en que nos encontramos y a emprender medidas con carácter urgente. Hablamos con Luis González Reyes, uno de los integrantes de la organización y participante en la elaboración del documento, para que nos guíe en este caminar.

 ¿Es realmente necesario un informe como éste?

Estamos viviendo un momento histórico absolutamente excepcional, una etapa de profundos cambios civilizatorios. En un contexto así, necesitamos tres cosas: Tener un buen diagnóstico de lo que está sucediendo que analice las distintas facetas de la crisis global de forma compleja e interrelacionada. Vislumbrar posibles escenarios futuros para poder realizar estrategias colectivas que nos permitan avanzar hacia sociedades más justas, democráticas y sostenibles. Y conocer qué prácticas y qué políticas contribuyen a construir nuevos mundos que desde Ecologistas en Acción anhelamos, pues de las ruinas de nuestra civilización podrán surgir unas más opresoras u otras más liberadoras. Dependerá de qué prácticas pongamos en marcha que el resultado sean unas u otras.

Nuestro informe aborda estos tres elementos, el análisis complejo del contexto, los posibles escenarios futuros y las prácticas para construir sociedades más armónicas. Desde esa perspectiva, creemos que sí es un informe necesario.

 

Caminar sobre el abismo de los limites

Los textos y documentos que parten de diagnósticos críticos como éste se quedan a veces sólo en el análisis y la denuncia. Sin embargo, en este informe se realiza un importante esfuerzo por visibilizar alternativas y propuestas de acción…

Una conclusión fuerte del informe es que el capitalismo global es insostenible a corto plazo pues no hay base material que permita su pervivencia. Cometeríamos un grave error si nos cruzásemos de brazos mientras se va desmoronando porque hay muchas formas de que esto suceda y unas son claramente más deseables para las mayorías sociales y para los ecosistemas que otras. Además, los órdenes sociales que nazcan dependerán de las medidas que pongamos en marcha ahora.

El informe hace un esfuerzo en vislumbrar las oportunidades que se nos presentan y qué prácticas y medidas podrían maximizarlas, así como los riesgos a los que nos enfrentamos y cómo minimizarlos.

Se necesita una economía social, feminista y ecológica

¿Cuáles son pues vuestras principales propuestas de acción?

El informe no aborda todos los campos en los que habría que tomar medidas, ni todas las medidas que serían necesarias. Nos centramos más en las de corte ambiental pensadas para aplicar en nuestro Estado.

En lo que concierne a los recursos, es clave poner en marcha un plan multisectorial encaminado a un drástico descenso en el consumo material y energético, garantizando los consumos básicos para que toda la población goce de una vida digna. Además, es imperioso fomentar la economía circular, que se basa en un buen retorno de los materiales a los ecosistemas en condiciones para que puedan ser metabolizados por la biosfera.

Para afrontar el cambio climático es necesario establecer estrategias multisectoriales con el objetivo de lograr un drástico descenso en las emisiones de gases de efecto invernadero.

También es necesaria la aprobación de un plan de emergencia para detener la pérdida de diversidad biológica en 2020, asegurando la conservación de los procesos ecosistémicos de los que dependemos todos los seres vivos.

Pero no solo habláis de los temas más típicamente ambientales, ¿no?

También proponemos medidas en otros campos que son espacios naturales de trabajo de Ecologistas en Acción.

Abordamos la necesidad de incentivar el desarrollo de una economía social, feminista y ecológica, centrada en el bien común que ponga en el centro los procesos de sostenibilidad de la vida y garantice la equidad social.

Medidas de transporte y urbanismo bajo criterios de eficacia y ahorro de recursos e impactos, y de equidad social fomentando la accesibilidad frente a la movilidad.

La transición de un modelo agroalimentario petrodependiente a otro de producción ecológica, local y a pequeña escala primando la soberanía alimentaria de los territorios.

Y abordamos el paradigma cultural y la educación para articular sociedades con una visión biocéntrica y que propicie cambios en el modelo de desarrollo, los hábitos de consumo, la equidad de género y la participación.

Hace poco estuviste en el Mak3, Encuentro de Municipalismo que tuvo lugar en A Coruña, ¿son los políticos los principales agentes que han de hacerse eco de estas propuestas?

Las instituciones tienen la capacidad de catalizar cambios modificando normativas, incentivando iniciativas de economía solidaria, feminista y ecológica, etc. Pero catalizar es una tarea distinta de ser el “motor” del cambio y de ser el “actor” del cambio. Estas son las funciones que recaen en la ciudadanía porque, en caso contrario, no habrá mutaciones reales de la sociedad, sino solo modificaciones epidérmicas. Así, un destinatario claro de este informe son los partidos políticos y las iniciativas electorales ciudadanas, pero también la ciudadanía organizada en sindicatos, colectivos sociales y ecologistas.

¿Qué papel tienen los movimientos sociales y la ciudadanía en este tipo de propuestas? ¿Está la ciudadanía en general preparada para recibir esta información y actuar frente a la gravedad de estos diagnósticos?

La creación de nuevos contextos de vida que gratifiquen valores colectivos no es solo un requisito para tener una existencia digna en medio de este gran cambio civilizatorio, sino que es un elemento necesario para que cambien las personas. Sin participación directa, sin vivencia de nuevas formas de relación social, no habrá cambios sociales. Los cambios profundos no vendrán desde arriba (mediante políticas estatales), sino que tendrán que nacer de la autoorganización social.

Si tengo que responder a la segunda pregunta,con una foto fija diría que no. Adolecemos de un análisis sistémico de lo que estamos viviendo y no tenemos capacidades básicas para desenvolvernos en los escenarios futuros. Pero las sociedades no son una foto fija, sino una película en movimiento. Que no estemos preparados/as ahora no quiere decir que no lo podamos estar, pues el ser humano puede adaptarse con gran rapidez a distintos contextos. No obstante, tendremos que poner en marcha recursos y medios para que así sea. Esta es una responsabilidad compartida entre la ciudadanía y las instituciones.

Para concluir, te pedimos que compartas un sueño de escenario de futuro, así como las oportunidades que estas propuestas pueden abrirnos...

Mi sueño es que seamos capaces de construir de manera colectiva órdenes sociales, culturales y económicos que articulen sociedades armónicas. Es decir, democráticas, justas y sostenibles. Tenemos que poner en marcha la inteligencia y la fuerza colectiva para aprovechar las oportunidades que se nos presentan. Por ejemplo, el formato social al que nos encaminamos será de dimensión más reducida (no habrá energía para sostener la globalización) y por ello más fácilmente gestionable de forma democrática. Las sociedades basadas en energías renovables (por su amplia distribución y acceso más universal) también facilitan sociedades más justas. Y habrá más diversidad de organizaciones sociales, el mundo dejará de ser una "aldea global", algunas de ellas superarán las relaciones de dominación siendo referentes reproducibles.

Fuente
AlterConsumismo
Políticas ante la crisis ecológica, social y económica