LOC: La olla común

La olla común

¡3 años hace ya desde aquel 21 de septiembre de 2015! En este día nos juntamos un grupo de amistades para dar inicio a un proyecto que habíamos gestado de una manera sencilla y rápida en una cena conjunta. Hablábamos de la importancia de crear estructuras que nos ayudaran a “vivir mejor con menos”, “iniciar proyectos de soberanía personal y comunitaria”, “lograr mejorar nuestra precariedad laboral y económica”… y la comida se situó en el centro, no sólo de la mesa, sino también de la conversación, ¿y si comiéramos todas juntas de una olla común? Las ventajas las veíamos de manera inmediata: ahorro económico en el proceso de cocinar, ahorro de tiempo para tal fin, confianza en el grupo para poner en nuestros paladares nuevos sabores y, además, crear una excusa perfecta para tomarnos una cerveza juntas (juntos y juntes), creando un nuevo espacio de encuentro. Así surgió la idea de la olla que rápidamente se configuró con las premisa de encontrarnos un día a la semana, con raciones individuales que intercambiaríamos. ¿Qué tipo de comida? Siempre hemos priorizado aquello que solucione un almuerzo o una cena ¿Cuántas raciones y cómo controlarlo? Quizás una de sus mayores virtudes es que la iniciativa se gestiona a sí misma: “Si traes 3 botes, te llevas 3 botes”, “si somos 5 personas intercambiamos entre los 5, si somos 3, entre las 3”, así de fácil. Un grupo de whatsapp hace el resto, únicamente con la finalidad de avisar qué comida aportará cada quien e intentar no repetirnos, pero no es obligatorio estar en él para hacer los intercambios, sólo hay que estar en el lugar y hora señaladas con las raciones preparadas.

Echando la vista atrás, tres años más tarde; más de un centenar de intercambios; decenas de personas que han entrado, salido y mantenido en el grupo y una idea común “es la experiencia más resiliente en la que jamás he participado”, como bien dice Patri, una de las personas que también está desde sus inicios. Poco ha cambiado desde el primer intercambio hasta hoy, aunque ahora hay más opciones alimentarias e intentamos, excepto raras excepciones, respetar un menú vegano o vegetariano. La cita suele ser los lunes a las 21h y en este compartir nos alimentamos una media de entre 6 y 8 hogares (muchos de ellos de La Transicionera) a la semana; y por supuesto, sigue siendo el espacio de encuentro semanal para alimentarnos no sólo literalmente, sino del afecto y del “echar el ratito juntas”.

El proceso de intercambio de esta olla está bastante asentado, lo hacemos por rondas. En primer lugar cada persona explica lo que ha traído y se ponen los botes a la vista de todo el mundo. A continuación, comienza eligiendo un bote la persona que ha traído mayor número de raciones. A partir de aquí, siguiendo el sentido de las agujas del reloj o su opuesto cada persona va eligiendo un plato hasta que alcanza el número de raciones igual a las que ha aportado. A veces puede que una persona tenga que llevarse alguna de vuelta o elegir dos veces lo mismo, pero esto no afecta a la dinámica del grupo y la opción de congelar siempre está disponible.

¿Cómo poner en marcha una olla común?

La dinámica no puede ser más sencilla.
1) Forma un grupo de, al menos, 3 personas.
2) Expresad vuestras preferencias alimentarias: menú vegano/vegetariano u omnívoro, alergias, comidas que os encantan y comidas que os disgustan...
3) Definid un día y una hora de encuentro.
4) Acudid al encuentro con raciones individuales de vuestros platos preferidos: lentejas, garbanzos, arroz, pasta… Intenta no pasarte con la sal, ni con las especias picantes (o asegúrate de que el grupo disfrutará de esta condimentación)
5) ¡Intercambiad vuestros botes!

Sin duda, cocinar sólo un día a la semana y tener la nevera llena para tan sólo calentar y comer facilita la vida y ahorra tiempo y dinero; además, pocas iniciativas son tan sencillas de replicar y demostrar que “compartida, la vida es más”.

Si quieres ver la olla en acción, no te pierdas el vídeo en el que participamos con "Solidarios" de Canal Sur Andalucía.