Estamos jodides

Foto "No hay planeta B"
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Sobre la ansiedad climática y la necesidad de rebelarnos

A veces me consume la sensación de que estamos fracasando. Estamos jodides. No estamos consiguiendo un cambio del rumbo. Sí, el discurso ha cambiado. Todo el mundo ahora habla de la emergencia climática. En algunos países, en algunas regiones y en algunas ciudades se ha declarado un “estado de emergencia climática”, sin nadie saber qué significa realmente esto. Por otro lado, la COP25 ha sido un fracaso, sin mayores compromisos de recortar las emisiones. Y, aunque nuestra movilización ha aumentado mucho durante 2019, ¿realmente estamos cerrando la brecha entre nuestro diagnostico y nuestra acción?

Estamos hablando de rebelarnos en 2020. Estamos hablando de la necesidad de esta rebelión, una rebelión por la justicia climática. Y nuestro diagnostico nos dice que es cierto que hace falta esta rebelión. Pero, ¿estamos a la altura del reto? ¿Estamos listes para rebelarnos?

Es cierto, durante 2019 hemos conseguido mucho. Extinction Rebellion. Juventud por el clima. 2020 Rebelión por el clima. La primera huelga estudiantil mundial del 15 de marzo. La segunda huelga del 20 al 27 de septiembre, con una movilización impresionante. La primera ola de resistencia de 2020 Rebelión por el clima en octubre, probablemente más marcada en el Estado español. La movilización contra la COP25, con una manifestación impresionante el 6 de diciembre. Estamos en otro lugar en comparación con 2018.

Al mismo tiempo, siento que la situación ha empeorado más rápido de lo que pensábamos. El informe del IPCC de octubre de 2018 movió los objetivos de 2º de calentamiento para prevenir consecuencias catastróficas a 1,5ºC. Ya tenemos 1ºC. Y nos estamos acercando a varios puntos de inflexión: el deshielo del ártico y de los glaciares; la perdida de biodiversidad y de la selva – no solo en Amazonia, también en el Congo y en otras partes del mundo; y las emisiones de CO2 siguen creciendo. Para mantener el calentamiento de nuestro planeta debajo del umbral considerado “seguro” de los 1,5ºC deberían empezar a reducirse las emisiones drásticamente en 2020, una reducción de al menos 55% hasta 2030 y, según la gran mayoría de las organizaciones ambientales, a neto cero hasta 2040 (el IPCC sigue hablando de 2050).

Los políticos – con la excepción de los negacionistas – han asumido el discurso de la emergencia climática. Los capitalistas también – en el Foro de Davos se va a hablar mucho de la “lucha contra el cambio climático” y de un crecimiento verde. Mientras tanto, las emisiones siguen creciendo, las especies siguen extingiéndose (mejor dicho: las estamos asesinando), el Ártico y Antártico (y Groenlandia) siguen en deshielo. Nuevos proyectos de petróleo y gas siguen en marcha, las expansiones de aeropuertos, la promoción del turismo, la venta de coches cada vez más grandes y la venta del sueño de un “mundo mejor”, lleno de productos de consumo y conectividad permanente.... Mentiras. Distopías.

Necesitamos rebelarnos. Pero estamos lejos de esto. Muy lejos. Sí, estuvimos – aunque dudo la cifra – medio millón de personas en la marcha por el clima en Madrid el 6 de diciembre. Las protestas durante las vacaciones no paran la emergencia climática. Pero: ¿Dónde esta nuestra base de organización? ¿Ha crecido nuestra capacidad organizativa? ¿Tenemos la capacidad de lanzarnos a una rebelión? ¿Una rebelión, que nos haga parecer pequeño al Tsunami Democratic en Catalunya? ¿Una rebelión que realmente cuestione el funcionamiento del sistema actual, destructivo, productivista, que está en guerra contra la vida? ¿Una rebelión capaz de forzar medidas contundentes de reducción de emisiones, y que lo haga, además, respetando la justicia social y global?

Lo dudo, y crece por ello mi ansiedad climática. Pero quiero tener esperanza. Quiero pensar – y realmente creer – que podemos lanzarnos a esta rebelión. Quiero creer que al menos algunes tenemos la voluntad – el deseo – de lanzarnos a esta rebelión, de defender la vida, nuestro planeta y todas las especies que en éste habitan. Que somos capaces de poner la vida en el centro. Que somos capaces de cerrar la brecha que hay entre la crisis – la emergencia – y nuestra acción. Quiero tener esta esperanza. La esperanza en un futuro. Un futuro mejor. ¿Me ayudas a recuperar mi esperanza?